el universo es solo un while(true)
Como estudiante de programación, me paso muchas horas delante de la pantalla viendo código y entendiendo cómo se construyen las webs por dentro. Esto me genera una pregunta. ¿Vivimos en una simulación?
No soy el primero que se plantea esta pregunta, de hecho, es una duda que nos persigue desde hace milenios. Hace más de 2000 años, Platón ya se lo planteó con el mito de la caverna, lo que podríamos considerar el primer borrador de la teoría de la simulación, En su historia, unos prisioneros viven encadenados dentro de una cueva, viendo únicamente sombras proyectadas en una pared. Como es lo único que conocen, creen que esa es su realidad. Desconocen que su mundo es solo una ilusión, una proyección manipulada por otros seres que los mantienen en esa situación.
Si avanzamos en el tiempo, la idea sigue ahí. Hace unos meses me leí el libro de Douglas Adams, Guía del autoestopista galáctico, que nos cuenta que la Tierra es en realidad un superordenador gigante manejado por ratones multidimensionales hiperinteligentes para calcular cuál es el sentido de la vida. Y el cine tampoco se queda atrás, con películas como Matrix que nos muestran un mundo simulado por máquinas inteligentes.
En el año 2003, el filósofo Nick Bostrom publicó un artículo titulado “Are you living in a Computer Simulation?”. La idea de Bostrom no es afirmar directamente que vivimos en Matrix o en la Tierra de Douglas Adams, sino que plantea un trilema lógico conocido como el Trilema de Bostrom. Según este trilema, al menos una de las siguientes afirmaciones es verdadera:
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El temido Fatal Error: La primera opción es que las civilizaciones se extingan (el Gran Filtro) antes de alcanzar la capacidad tecnológica para simular realidades. Esto podría ser por guerras, pandemias, desastres naturales o cualquier otro evento catastrófico que impida a una civilización avanzar lo suficiente como para crear simulaciones.
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La ética del programador: La segunda opción es que las civilizaciones lleguen a tener la tecnología para simular realidades, pero pierdan el interés o por razones éticas decidan no simular a sus ancestros. Es decir, podrían considerar inmoral crear seres conscientes en una simulación y decidir no hacerlo.
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La simulación es la realidad: La tercera opción, y la más intrigante, es que si una civilización no se extingue y decide simular, creará millones o billones de simulaciones. Por pura estadística, si hay miles de millones de realidades simuladas y solo una “realidad base”, las matemáticas sugieren que casi seguro somos un código ejecutándose en una simulación y no la realidad original.
Si el trilema de Bostrom te parece demasiada ciencia ficción, bajemos a la Tierra. Como explica muy bien Taramona en su video “Genie 3: ¿vivimos en una simulación?” ya estamos dando pasos hacia la creación de Matrix. En la actualidad, Google ha lanzado Genie 3, un modelo capaz de generar mundos virtuales interactivos completos a partir de un simple prompt de texto.
Lo fascinante aquí es el uso de los datos sintéticos. Como explica Taramona, nos estamos quedando sin datos humanos para entrenar modelos de inteligencia artificial, así que la solución es crear datos sintéticos generados por la propia IA. Esto significa que estamos utilizando inteligencia artificial para crear más inteligencia artificial, lo que nos acerca cada vez más a la idea de una simulación dentro de una simulación.
Si de verdad estamos en una simulación de alguien más, la siguiente pregunta lógica debería de ser si podemos ver el código, si hay bugs en nuestra realidad. Para poder responder estas preguntas me gustó mucho el vídeo de Dani Novarama en el canal de DECODE. En su video “¿Vivimos en una simulación? | | DECODE T2 Ep 16”, Dani nos explica que si vivimos en una simulación, podríamos esperar encontrar ciertas anomalías o “bugs” en la realidad. Por ejemplo, podríamos observar fenómenos inexplicables o inconsistencias en las leyes de la física. Sin embargo, hasta ahora no hemos encontrado ninguna evidencia concluyente de que esto sea el caso. Recomiendo mucho el video de Dani, ya que nos da una perspectiva científica y filosófica sobre el tema, y nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la realidad y nuestra existencia, además de explicar de manera clara y accesible conceptos complejos relacionados con la teoría de la simulación.
Pero lo que más me dejó pensando del vídeo de Dani no es la posibilidad física de que vivamos en una simulación, sino la conclusión a la que llega. Lo que nos dice en su reflexión es que la hipótesis de la simulación nos pone frente a un problema que la humanidad lleva milenios intentando resolver.
A lo largo de la historia, siempre nos hemos hecho la mismas preguntas de quién nos ha creado, por qué ese creador deja que existan las guerras, el dolor, el sufrimiento, etc. En definitiva, nos hemos preguntado por el sentido de la vida. Y la hipótesis de la simulación no es más que una nueva forma de plantear esta pregunta de una forma más moderna y tecnológica para los que no quieren creer en un dios tradicional.
Quizás nunca lleguemos a saber si nuestro universo es una simulación, o una creación divina, o algo completamente diferente. Como dice Novarama: “Tratar de resolver esta pregunta desde dentro es como leer la etiqueta de una botella cuando estás atrapado en su interior”. Sin embargo sí que hay algo que sabemos a ciencia cierta, independientemente de si vivimos en una simulación o no, desde nuestro punto de vista las emociones, las experiencias, el amor, el dolor, la alegría son reales para nosotros. Y si nuestra vida es un juego dentro de un super ordenador intergaláctico, nuestro próposito no es frustrarnos buscando al creador o el fallo en la matrix, sino sencillamente jugar bien nuestra partida y disfrutar del camino.
Nota: La imagen de cabecera de esta entrada ha sido generada mediante Inteligencia Artificial.